OBJETIVOS

  • Facilitar unos conocimientos básicos a las personas cuidadoras para mejorar el cuidado socio-sanitario de las personas en situación de dependencia.
  • Promover que las personas cuidadoras apliquen los procedimientos y estrategias más adecuadas para mantener y mejorar la autonomía personal de la persona en situación de dependencia y sus relaciones con el entorno.
  • Ofrecer información sobre productos de apoyo que propicien el autocuidado de la persona dependiente y la vida autónoma de la persona en situación de dependencia.
  • Facilitar un apoyo emocional a las personas cuidadoras a través de actuaciones de autocuidado.
  • Informar y orientar sobre los recursos sociosanitarios más adecuados para garantizar los cuidados, la asistencia y la vida autónoma de las personas en situación de dependencia.
  • Impulsar el reconocimiento social de las personas cuidadoras, favoreciendo, en su caso, una orientación para una futura integración en el mercado laboral.

La Ley 39/2006, de 14 de Diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia reconoce el derecho de las personas que no se pueden valer por sí mismas a ser atendidas por la Administración. Se encuentra en situación de dependencia quien, por diferentes razones, tiene necesidad de una asistencia y de una ayuda para la realización de los actos esenciales y ordinarios de la vida. No se debe reducir el fenómeno de la dependencia únicamente a las personas mayores. Afecta a todas las edades. Las discapacidades congénitas, los accidentes, ya sean de tráfico, laborales o domésticos vienen generando un número importante de personas dependientes.

Las previsiones demográficas indican que, en 2020, serán casi 1,5 millones las personas dependientes en nuestro país.

La atención a las personas dependientes se realiza, sobre todo, en el ámbito familiar y recae especialmente en las mujeres. El 83% de los cuidadores son mujeres y con una edad media de 52 años. Las tres cuartas partes de las personas cuidadoras no desarrollan actividad laboral alguna. Gracias a la formación especializada que recibirán, estas mujeres, que actualmente están fuera del mercado de trabajo, en el futuro podrán integrarse en el mundo laboral y pasar de cuidador no profesional a cuidador profesional, ganando empleabilidad en el sector de la dependencia.

Entre los factores que justifican esta formación encontramos:

a) El constante aumento de la tasa de envejecimiento en España que configura a la Tercera Edad como uno de los yacimientos de empleo más importantes.
b) Se necesitan personas debidamente formadas que sepan atender en diferentes ámbitos a los colectivos de personas mayores y dependientes en general.

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